Mi experiencia: Cellfina, el tratamiento definitivo contra la celulitis

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La celulitis no es una cuestión que deba preocuparnos solo en verano. De hecho, para mejorar su aspecto es imprescindible empezar a plantarle cara cuanto antes. En resumen, si quieres llegar al momento bikini con la piel en su mejor versión… ¡date brío y comienza a aplicarte! Ya sabes lo que te digo siempre: hidratación adecuada, buena alimentación, ejercicio y tratamientos efectivos. Esas son las claves para conseguir resultados. Aunque algunas veces, estas herramientas no son suficientes. Hay celulitis que está instalada y que no se marcha de ahí por muchos esfuerzos que hagas.

Por eso hoy quiero hablaros de un tratamiento revolucionario para conseguirlo sin necesidad de cirugía… ¡Y en una sola sesión! Y no lo digo yo, lo dice la FDA (la Sociedad Americana del Medicamento). Se llama Cellfina (también es conocido como técnica TSGS)  y es el único tratamiento que, según dicho organismo, consigue eliminar las imperfecciones dérmicas en forma de hoyuelo generadas por la celulitis.

Yo he tuve ocasión de probarlo hace unos meses en Clínicas Dorsia… ¡Y aquí me tenéis para contaros mi experiencia con todo detalle!

 

¿En qué consiste Cellfina?

Empecemos por el principio… Cellfina es un protocolo que consigue separar los tejidos que están adheridos entre sí y tiran la piel hacia abajo causando los hoyuelos visibles de la celulits. Este procedimiento es muy curioso. Para explicaros lo que hace Cellfina de forma coloquial os diré que “despega” la piel de la zona donde están los adipocitos y, de esta forma, consigue que los antiestéticos agujeritos desaparezcan de la vista. El aspecto de la piel mejora visiblemente: se alisa y se muestra mucho más uniforme.

 

¡¡Ojo!! Elimina la celulitis, no la flacidez

Es importante recalcar que este tratamiento alisa la piel, pero no trata el resto de las imperfecciones dérmicas asociadas a la celulitis, como son la acumulación de líquidos, la grasa localizada o la flacidez. Además, el procedimiento no se puede aplicar justo debajo del culete, en la zona de la banana. No obstante, se puede combinar este protocolo con otros procedimientos que terminan de “rematar” el resultado. Para conseguirlo, tienes que consultar al experto para que te asesore y te diga con qué otros protocolos lo puedes compaginar para conseguir un resultado global.

 

 

¿A quién va dirigido?

Esta técnica está orientada a pacientes de entre 25 y 55 años con escasa flacidez y con un índice corporal inferior a 35. Para pacientes con sobrepeso se recomiendan otros protocolos. No obstante, lo mejor es acudir a la consulta del experto para que te asesore y te diga qué tratamientos se ajustan mejor a tus necesidades y objetivos. En mi caso, tras una primera valoración, el Doctor me consideró una candidata idónea para Cellfina, ya que presentaba algunas acumulaciones de celulitis, pero no presentaba flacidez ni celulitis. Me dijo que sí estaba indicado para mí y me citó para realizarme la técnica otro día.

 

¿Cómo se realiza?

Antes de nada, el equipo médico realiza un diagnóstico personalizado para conocer tus necesidades y asegurarse de que eres la candidata perfecta para el tratamiento. Solo de esa forma se puede conseguir el mejor resultado. Después, una vez que llega el día de aplicar el procedimiento, el especialista marca los puntos a tratar de las zonas más problemáticas y pasas a la camilla. Llegado este momento, te ponen una anestesia tópica y, cuando hace efecto, aplican sobre la zona un dispositivo que lleva una cánula encargada de acabar con los hoyuelos típicos de la celulitis. Se trata de una subcisión guiada, un método semi invasivo que despega los tejidos que están adheridos entre sí y tiran hacia debajo de la piel provocando los antiestéticos hoyuelos. Al ser una técnica guiada, los cortes son precisos y van directos a cada hoyuelo.

Tengo que decir que durante el procedimiento no sientes más dolor que el de los pinchacitos con la anestesia. Escuchas el sonido de la máquina, notas unas presiones muy llevaderas y escuchas el sonido de la máquina. Poco más.

Al terminar, te cubren la zona trabajada con unas compresas y ya estás lista para marcharte. Es cierto que cuando se pasa el efecto de la anestesia comienzas a notar cierto malestar, pero es bastante llevadero. El peor momento tiene lugar cuando tienes que sentarte. A mí me molestaba mucho apoyar el culete, pero en un par de días la mejoría fue increíble. ¡De verdad que el dolor es muy llevadero y los resultados merecen la pena!

 

¿Qué se consigue?

En una sola sesión se consiguen resultados inmediatos, llegando a prolongarse hasta tres años. La piel queda mucho más lisa y libre de celulitis. En mi caso concreto, confesaré que no tenía una gran acumulación de celulitis, pero sí tenía algunos hoyuelos repartidos por los glúteos. Lo malo es que una parte importante de mi celulitis estaba justo localizada justo debajo de la banana y esa no pude tratarla. Aún así, noté muchísima mejoría. La piel de la zona se tensó e incluso se me corrigió un pequeño hundimiento que yo tenía en uno de los glúteos debido a una caída que sufrí en mi adolescencia. ¡Estoy encantada!

 

 

¿Cómo es el post-tratamiento?

Confesaré que el primer día fui incapaz de sentarme. Apoyar el trasero me resultó muy molesto, pero lo cierto es que las molestias disminuían mucho con un simple calmante de los que todos tenemos por casa. Y pasados dos días las molestias pasaron a ser muy llevaderas. Respecto al aspecto de la piel, tuve el culete amoratado durante un par de semanas, pero nada más. Yo pensaba que los cortes iban a ser muy evidentes y eran prácticamente inapreciables.

La verdad es que en seguida te recuperas y comienzas a apreciar los resultados, por lo que no te da tiempo a agobiarte con los hematomas. ¡Y los resultados merecen la pena!

 

Periodista especializada en belleza, moda y corazón

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