En verano el cuerpo pide a gritos ¡Hidratación, hidratación e hidratación! Sí, es necesario hidratarse…
The Scalp Facial de Montibello: el entrenamiento que mi pelo necesitaba (y que ya no abandono)
Hace algo más dos meses acudí al salón de Gema Casas para probar The Scalp Facial, uno de los últimos lanzamientos capilares de la gama anticaída M.LAB de Montibello y, sinceramente, me fascinó. No solo por la experiencia en sí (que es un auténtico ritual de bienestar), sino porque, después de varios meses, puedo decir que este tratamiento ha llegado a mi rutina para quedarse.
A ver… todas somos conscientes de lo importante que es entrenar nuestro cuerpo para estar en forma, mantener la masa muscular y huir de dolores y lesiones, ¿verdad? Pues no os lo vais a creer, pero a nuestro pelo le pasa exactamente lo mismo.
Sí, sí: el cuero cabelludo también necesita entrenamiento, constancia y buenos “ejercicios” para mantenerse sano, fuerte y joven.
De hecho, como explica la propia Gema Casas, “tratar la caída requiere constancia y compromiso por parte de la clienta para obtener resultados”. Y aquí es donde el papel del salón cobra un valor enorme.
Y ahí es donde entra en juego el protocolo profesional The Scalp Facial, al que hoy dedico este post porque lo he probado… ¡y merece muchísimo la pena!

Un tratamiento anticaída que va mucho más allá de un champú
Lo primero que me llamó la atención cuando Gema me explicó el tratamiento es su enfoque. Aquí no hablamos solo de “ponerte algo y ya está”, sino de entender el cuero cabelludo como la base de todo.
Si el terreno no está sano, el cabello no puede crecer fuerte. Tan simple (y tan olvidado) como eso.
The Scalp Facial está inspirado en los rituales de skincare facial y convierte el cuidado del cuero cabelludo en una experiencia completa: ciencia, sensorialidad y resultados visibles. ema lo defina como “un auténtico entrenamiento capilar” y que afirma que, gracias a este protocolo, “en el salón nos hemos convertido en entrenadores personales para combatir la caída del cabello”. Y no puedo estar más de acuerdo con ella.

Gema Casas, directora del salón Gema Casas Peluquería Orgánica, en Madrid
Además, el protocolo se adapta a las necesidades de cada mujer, ya que existen dos tratamientos profesionales diferentes dentro de la gama M.LAB de Montibello:
• Energising Treatment Concentrate, con acción energizante, indicado para tratar la caída del cabello.

• Fortifying Treatment Concentrate, con acción fortalecedora, pensado para cabellos debilitados que necesitan más resistencia y densidad.

Yo he utilizado el Energising Treatment Concentrate, específico para la caída, y los resultados con el paso de los meses han sido más que evidentes.
Mi experiencia en el salón: lujo, calma y tecnología
El tratamiento se realiza en Gema Casas Peluquería Orgánica, en Madrid, un salón que ya de por sí invita a bajar revoluciones. Su zona de «Hair Spa» es una maravilla: sillón de masaje, aromaterapia, luz tenue… sales con el pelo bonito, sí, pero también con la cabeza despejada.
El protocolo se divide en tres fases clave:
1. Preparar
Todo empieza con un pretratamiento que exfolia y limpia en profundidad el cuero cabelludo, liberándolo de residuos acumulados. Notas un ligero efecto calor muy agradable, y la sensación posterior es de limpieza absoluta. Es como cuando te haces una buena limpieza facial y la piel “respira”.
2. Activar
Aquí es donde el tratamiento se personaliza según las necesidades del cabello. Dependiendo del diagnóstico, se puede trabajar con un concentrado energizante, enfocado en combatir la caída, o con un concentrado fortalecedor, pensado para mejorar la resistencia y la calidad de la fibra capilar.
(En mi caso, Gema optó por el concentrado específico para la caída, el más adecuado para mi situación en ese momento).
Además, se utiliza una herramienta con luz LED roja y masaje, que estimula la microcirculación y revitaliza los folículos. No me extraña que Gema cuente que “el masajeador con luz infrarroja ha causado sensación entre las clientas, porque no solo ayuda a cerrar el poro, sino que convierte la aplicación en una experiencia mucho más agradable”. Os confieso que este paso es puro gustazo.
3. Reforzar
El broche final es un leave-in que aporta volumen, fuerza y un efecto glow inmediato. Sales del salón con el pelo suelto, con cuerpo y movimiento, nada apelmazado. Y aquí coincido plenamente con Gema cuando dice que “desde la primera aplicación, el cabello gana cuerpo y volumen, pero se mantiene sedoso y con un movimiento natural”.

El champú que me conquistó (y su aroma cítrico maravilloso)
Si tengo que destacar un producto de toda la rutina en casa, ese es el champú.
Tiene un aroma cítrico fresco que da gusto usar, de esos que convierten un gesto cotidiano en un pequeño placer. Pero más allá del olor, lo importante es lo que hace: limpia sin agredir, deja el pelo ligero y, con el uso continuado, notas que el cabello se cae menos.
Después de varios meses usando la rutina M.LAB, puedo decir que:
- Noto menos caída
- Mi melena está más bonita y con más cuerpo
- El cabello se ve más fuerte y con mejor aspecto general
Y esto no es magia. Es constancia, buenos activos y un enfoque inteligente del cuidado capilar… justo lo que defiende Gema cuando afirma que “desde el salón se dan todas las pautas y se sigue de cerca la evolución para conseguir resultados reales”.





