Pequeños gestos diarios para acabar con el estrés

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El estrés es uno de los grandes males del siglo XXI. El trabajo, los niños, la casa, la familia, los amigos, las aficiones… Compaginarlo todo es cada vez más complicado. El día no tiene horas suficientes para tachar todas las tareas que tenemos en la lista y esto termina haciéndonos sentir mal e irnos a la cama con la sensación de que no hemos cubierto todos nuestros objetivos. ¡Nuestros niveles de estrés se disparan!

Para combatir los efectos del estrés conviene “apartar” 30 minutos de nuestra agenda diaria y destinarlos a hacer alguna actividad que nos guste mucho. De esta forma terminaremos el día con la sensación de habernos dedicado un poco de tiempo a nosotros mismos y nos sentiremos mucho mejor con nosotras mismas. ¿Y en qué podemos invertir este tiempo? Yo os cuento mis aficiones favoritas por si os sirven de ayuda y os inspiran a la hora de buscar ese momento en el que conectáis directamente con vosotros mismos.

 

Ve un capítulo de tu serie favorita

Cuando acuesto a los niños y termino de cenar, me encanta recostarme en mi lado favorito del salón, coger posturita y verme un capítulo de algunas de mis series favoritas en uno de mis televisores 4 k. ¡Es uno de los momentos más relajantes de todo el día! Yo estoy enganchadísima a “Juego de Tronos”, aunque tengo que reconocer que todavía no he visto ninguno de los capítulos de la última temporada. ¿Sabéis por qué? Porque me gusta verlos todos seguidos, jajajaja

 

Practica algo de ejercicio

No hace falta que te conviertas en un atleta olímpico de la noche a la mañana. Si nunca has hecho deporte, confórmate con salir a dar un paseo durante 20 minutos a un buen ritmo. Eso sí, ponte unas mallas y cálzate las zapatillas de deporte. Es fundamental sentir que estás haciendo algo diferente para que se produzca ese cambio de chip. Si ya eres veterana en esto de practicar ejercicio, agéndalo para convertirlo en una rutina. ¡Tu estado físico y mental te lo agradecerá!

 

practica ejercicio

 

 

Momento mascarilla

Ya sé que los “domingos de mascarilla” se están convirtiendo en todo un clásico. Terminar la semana con una mascarilla es una forma increíble de tener una piel increíble. Pero para que este momento no sea un simple ritual “beauty” y realmente nos ayude a desconectar es fundamental no dejarla actuar mientras pones la lavadora, tiendes la ropa o te dedicas a planchar. Tírate en el sofá, relájate, cierra los ojos… Se trata de que la mente se quede en blanco mientras tu piel absorbe las propiedades y los principios activos del cosmético escogido.

 

Prepárate un baño relajante

No hay nada que me guste más que llenar la bañera de agua bien y sumergirme en un baño de espuma, con jabones o aromas relajantes. Escoge bien el momento; si lo que buscas es relajarte, de nada vale que tus hijos estén por allí rondando, jugando a indios y vaqueros y entrado y saliendo todo el rato del cuarto de baño. Espera a que se acuesten para disfrutar de tu momento.

 

Llena la bañera

 

Ponte un poco de música

Dicen que la música amansa a las fieras y eso es precisamente lo que os propongo en este apartado, que os dejéis llevar por la magia de la música. Da igual que sea una pieza clásica, una balada, un temazo de rock and roll o el último éxito de reaggeton. ¡El caso es liberar tensiones! Déjate llevar, canta en voz alta, baila, cierra los ojos, respira hondo… ¡Haz lo que te pida el cuerpo! Desconectarás de lo lindo.

 

Una copita de vino tinto

¿Sabes que el vino tinto tiene un montón de propiedades y que ayuda a estar más joven y más guapa? Así lo revelan infinidad de estudios, así que no está de más tomar una copita de vez en cuando. Al igual que con el resto de los tips de esta lista, conviene que sigas toda la liturgia para sentir que es tu momento: coge una copa bonita, abre la botella lentamente, deja que el vino se airee, sírvete una buena dosis y, aunque no entiendas ni un poquito de vinos, compórtate como una experta: mueve la copa y desliza el vino por la copa, huélelo, observa su color y deja que roce tus labios de forma delicada. Te parecerá una tontería, pero todo forma parte del juego. ¡Te sentirás como una auténtica somelier y te olvidarás de las tensiones durante unos minutos!

 

Copa de vino

 

¡Al rico chocolate!

Otro de mis momentos favoritos del día es cuando, al final del día, después de cenar, abro mi tableta de chocolate negro y degusto un par de onzas como si fuera el mejor de los manjares. ¡Fundamental eso de degustarlas! Esto significa que estás sentada, sin hacer nada, dedicándote únicamente a disfrutar de ese momento. Además, el chocolate tiene propiedades relajantes y antioxidantes. Olvídate de sus calorías… ¡tiene muchas más ventajas que inconvenientes disfrutar de esas dos onzas!

 

Léete un buen libro

Los amantes de la lectura sabemos que no hay nada que te ayude a desconectar más de la rutina que enfrascarte en una buena historia. A mí me gustan los libros, soy una romántica, me gusta abrirlo, oler sus páginas y perderme entre sus frases. Adoro los thrillers de misterio e intriga y me gusta leer en la cama, antes de dormir. Es cierto que a veces estoy tan cansada que apenas me da para un par de capítulos, pero es suficiente para terminar el día con la cabeza libre de preocupaciones.

 

Leer-un-libro

 

Y tú… ¿cómo te relajas?

Periodista especializada en belleza, moda y corazón

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