Cómo elegir un buen profesional de la medicina estética

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Es indudable que vernos bien por fuera nos levanta el ánimo y nos ayuda a sentirnos mejor y a proyectar una imagen mucho más segura de nosotr@s mism@s. Por eso soy tan partidaria de la medicina estética. Los tratamientos beauty me parecen tan importantes… ¡Yo no podría vivir sin ellos!

Cuando hablo de tratamientos estéticos no necesariamente estoy haciendo referencia a entrar en quirófano o recurrir a técnicas intrusivas. Basta con tumbarse en una camilla y hacerse una buena higiene facial seguida de una hidratación para levantarse como nuev@, con la piel oxigenada, más tersa y con mucha más luminosidad. Ahora bien… ¡es fundamental ponerse en buenas manos! Incluso los protocolos más sencillos necesitan ser prescritos por profesionales preparados, que sepan hacer un buen diagnóstico, aconsejarte lo que más te conviene y recomendarte los cosméticos más adecuados para tus necesidades. Recordad que no hay dos pacientes ni dos pieles iguales; es más, incluso la misma persona puede tener unas necesidades diferentes en diferentes épocas del año. Lo dicho… ¡A ponerse en las mejores manos!

Pero… ¿cómo saber que estás ante un buen profesional? La Clínica Doctora Blanco ofrece algunas pautas importantes para escoger un buen centro. Lee estos tips con atención, que estamos hablando de cuestiones que pueden influir directamente en nuestra salud ¡Que no te den gato por liebre!

 

1-Todo en regla

Asegúrate que el centro al que vas a acudir tiene todas las certificaciones necesarias para hacer tratamientos estéticos y que sus profesionales cuentan con la formación y la titulación exigida para llevar a cabo los protocolos que van a practicar. Hay aparatos y procedimientos que exigen una preparación previa.

 

2-Equipo multidisciplinar

Cualquier centro especializado de belleza debe contar con un equipo formado por médicos, enfermeros y especialistas de la salud. Da igual que el tratamiento que vayan a aplicar sea muy sencillo. Cualquier protocolo exige de unos conocimientos importantes, pues cualquier paso en falso puede desencadenar una reacción, una infección o males mayores. Nadie se plantea entrar a un quirófano si no hay un cirujano en el equipo… ¡Pues lo mismo ocurre para cualquier tratamiento, por sencillo que parezca a simple vista!

 

3-Buenas referencias

Pedir referencias a pacientes del establecimiento también es una manera de evaluar el buen funcionamiento del centro. Un paciente contento seguro que recomienda su experiencia a familiares y amigos. No dudes en preguntar, consultar opiniones en Internet, preguntar a tus amigas qué tratamientos y dónde se los han realizado… Seguro que te ayudará en tu decisión.

 

4-Atención personalizada

Desconfía si alguien te propone realizarte el tratamiento de moda o el que le hacen a todo el mundo. Cada piel tiene unas necesidades concretas y cada paciente unas exigencias diferentes. ¡Tómate muy en serio la atención personalizada! Es fundamental tener una primera visita con un profesional que se tome las molestias de conocer tu historia, valorar tu tipo de piel y conocer lo que te preocupa y te apetece mejorar o cambiar.

 

5-Diagnóstico exhaustivo

Una vez que conozcan tus preocupaciones, llega el momento del diagnóstico. Es primordial que se realice bien para conseguir los resultados deseados. Deben evaluar el estado de tu piel, saber lo que te preocupa y explicarte bien el tratamiento que van a realizarte y qué vas a conseguir con él.

 

6-Aparatología innovadora y de última generación

Asegúrate que cuentan con aparatología y maquinaria de última generación y, por supuesto, que han recibido la formación adecuada para utilizarla. Cualquier clínica que se precie, suele hacer una buena inversión en investigación y desarrollo para ofrecer a sus pacientes las técnicas más efectivas y revolucionarias.

 

7-Variedad de tratamientos

Nada más entrar en un centro médico-estético ve directa a la carta de tratamientos. Si ofrecen resultados eficaces y personalizados es porque cuentan con gran variedad de protocolos que pueden ir alternando y combinando para alcanzar los resultados deseados. De nada sirve que tengan la última tecnología del mercado para eliminar piel de naranja si el paciente (por ejemplo) busca reducir la flacidez o restaurar volúmenes. Deben tener una oferta amplia y completa.

 

8- Desconfiar de protocolos “milagro”

No te fíes si te propone realizarte un tratamiento que va a acabar en una sola sesión con toda la celulitis, va a eliminar todas tus arrugas de un plumazo o va a hacerte perder 10 centímetros de inmediato. No hay duda de que la medicina estética avanza a pasos agigantados y cuenta con técnicas que ofrecen resultados sorprendentes, pero hay que ser realista. Todo lleva su inversión de tiempo y dinero. ¡Y los milagros no existen!

 

9-Seguimiento

A menos que te vayas a someter a una simple higiene facial, exige que te hagan un seguimiento. Es muy importante ver cómo actúan las técnicas y/o los productos que empleen en tu tratamiento sobre tu piel. Esa es la única forma de garantizar que todo va bien y, si es necesario, hacer pequeños retoques que garanticen el éxito del procedimiento.

 

10-Precios razonables

Es importante investigar un poco y averiguar el precio de mercado de un tratamiento. Es lógico que haya variaciones en los presupuestos; dependerá de los productos utilizados, de las tarifas del profesional y de otros tantos factores. Ahora bien, no es muy normal que haya unas diferencias pasmosas de precio. Si es demasiado barato con respecto a la competencia, desconfía. Y si es demasiado caro… ¡también! La virtud, como con todo está en el término medio.

Periodista especializada en belleza, moda y corazón

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